Desde hace varios días me llegan a mi correo
personal mensajes urgentes y sistemáticos de un tal Iroel Sánchez, y digo un
TAL porque desde el primer día y antes de leer la denuncia
del verdadero Iroel en su blog La Pupila Insomne, supe que no era el auténtico,
el que conozco desde hace muchos años y que comparte en la blogosfera
contenidos que denotan, con franco lenguaje, su compromiso con las justas
causas.
Todavía no estoy al tanto de las razones, ni
del personaje que esconde su rostro detrás del nombre del reconocido
intelectual cubano, desde la dirección electrónica lapupila@lapupilainsomne.com, un
dominio “punto com” evidentemente creado para confundir y desvirtuar la figura
del notable colega, típico de los que desde dentro u otros lugares del planeta
pretenden a toda cosa falsear nuestra realidad, amparados en la mágica
frasecita de “libertad de expresión”.



