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sábado, 22 de septiembre de 2012

Villa Turbina...


(De la serie "Crónicas de mi Aldea")
 XIV
Con Olguita, en Villa Turbina, mucho tiempo después...

    El abuelo Miguel Espínola, fue todo un personaje en el ingenio, primero por su manera de decir las cosas, contar anécdotas, ser desprendido con sus semejantes, segundo porque era uno de los mejores seres humanos que vio Bárbara María en la historia, y tercero porque era Miguel Espínola, alguien irrepetible…
  A su casa, una amplia quinta, casi a las afueras del batey, se llegaba por dos caminos, por el que conducía a los “chalets” de los mister, otrora dueños del ingenio, doblando a mano izquierda antes de llegar a la primera de las edificaciones; o por la vía paralela al barrio de La Morera, bordeando la línea del ferrocarril y tomando a la derecha.

lunes, 23 de abril de 2012

Guarapo!!!

(De la serie Crónicas de mi Aldea)
Una guarapera...

  Difícilmente un cubano o cubana no sepa qué es el guarapo. De alguna manera habrán saboreado el jugo de caña que proliferaba en los bateyes de los centrales azucareros de la Isla. Bien colado y con hielo es una de las bebidas más refrescantes que paladar humano haya degustado, para parafrasear al Gran Almirante, que no está registrado en los archivos de Indias si tomó o no guarapo.

  Un rudimentario aparato de hierro y aluminio y cualquiera sabe qué otro metal, con un pequeño motor y agujero para introducir la caña y exprimirla, una jarra con colador para que caiga el jugo y ya está!!. Una fabrica de azúcar que se respetara tenía que contar en su batey con una guarapera. Negocio redondo en cualquier época, porque la materia prima se daba “sata” y era muy fácil extraer el jugo a la dulce gramínea.
  Pero... en el patio inmenso del abuelo paterno de Bárbara María, en un árbol de aguacate, bastaron unos hoyos por los que se introdujeron dos cabillas de acero y una tercera como palanca para aprisionar la caña.