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| En el centro Esteban Ramíres, quien fuera director de la AIN, le rodean otros colegas | | |
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| Rey mi hizo la foto ante el periodista mayor |
Yo llegué a la
Agencia de Información Nacional o Agencia Cubana de Noticias, hace ya 17 años.
En estos días cuando es noticia la celebración de las cuatro décadas de la AIN, me llegan correos electrónicos, llamadas telefónicas y felicitaciones de muchos colegas y amigos, recuerdo mis primeros despachos carentes de muchos de los valores inherentes al periodismo de agencia que aprendí luego con Cándido Domínguez y Roberto Pérez Betancourt, los dos profesores que me formaron y a quienes estaré eternamente agradecida por ser quien soy.
Me apasiona mi trabajo y trato de contagiar a mis alumnos. La Agencia dota de herramientas útiles que pueden utilizarce después en cualquier medio de prensa.
Miles de anécdotas se atropellan. Muchos nombres aparecen. No quiero pecar ni por defecto ni por exceso.
Ayer miércoles, cuando estaba en la ceremonia oficial por el aniversario 40 de la AIN en el Memorial José Martí de La Habana, entre tantos colegas queridos, pensé en el tiempo que pasa, en los nuevos que llegarán un día a las redacciones y elaborarán otros despachos carentes de valores noticiables, que habrán otros Cándidos y otros Robertos dispuestos a tener paciencia y con una sonrisa pícara a flor de labios explicarán que una nota tiene que reflejar lo que otros no vieron, lo interesante para mucha gente, que la noticia hay que salir a buscarla y encontrarla, que si una fuente se cierra, otra se abre, que hay que ser capaz de tener síntesis y hacer periodismo, todavía y siempre no es hacer chorizos...
De los 40, yo llevo 17 y seguiré mientras sea útil, mientras escuche una sirena en la madrugada y me sobrersalte, mientras me de rabia la mediocridad, mientras quiera comerme el mundo, mientras tenga fuerza en los dedos para escribir y mientras alguien me lea.
Ya lo dijo el Gabo, este, mi oficio, es el mejor oficio del mundo.