Desde hace muchos años, posteo contenidos en bitácoras, o weblogs como prefieran llamarle.
Más allá de cursos de post grado, diplomados digitales y conferencias, me inicié en este mundo de la telaraña de la información, después de muchos horas frente al ordenador, frotándome los ojos por el sueño de la madrugada, pero sonría cada vez que veía luego bien colocados mis contenidos y, sobre todo, cuando al día siguiente tenía que responder a buena cantidad de comentarios.