sábado, 28 de abril de 2018

Feliz 92 veces! (+Fotos)

Silvio
Fotos de Víctor Gabriel Oliva y Kaloian Santos


 Ante los primeros acordes de El Mayor abrió desmesuradamente los ojos y le dijo a la persona que tenía a su lado: - Esa es la que yo quería escuchar! Y se puso a cantar de punta a cabo…”El hombre se hizo siempre…”
Silvia Matamoros, vive en el Consejo Popular de Punta Brava, muy cerca de la Plazoleta XX aniversario donde tuvo lugar el concierto número 92 que el trovador Silvio Rodríguez lleva a los barrios periféricos de La Habana y de otras provincias de Cuba.
Silvia Matamoros, tiene 74 años de edad y dice que escucha a su “tocayo” invariablemente, porque le conmueve la poesía que hay en cada canción, por eso cuando se enteró de que el autor de Ojala se presentaría para los  pobladores de Punta Brava, fue de las primeras en llegar para “agarrar un buen puesto” y no perder el mínimo detalle.

miércoles, 28 de febrero de 2018

¡Concesiones!



  Como en un remolino debieran estar ahora mismo las cenizas de Santi, él zurdo hasta la médula empeñado en cantar y contar verdades, con la lírica siempre, y sin ceder ni por un instante el paso a la mediocridad, banalidad o mal gusto, que es lo mismo.
  Me avergüenzo, en buen cubano, cuando leo la entrevista que el colega Michel Hernández hiciera a Descemer Bueno, y aunque respeto criterios ajenos, me niego a comprender que alguien en su sano juicio, defensor de la cultura cubana comparta algunas de las declaraciones del artista.
  “Creo que ya hice todo lo que podía hacer por la música cubana y verdaderamente no ha sido del todo favorable para mí. Ahora ha llegado el punto de preocuparme por mí. Hay un momento para todo en la vida”.
  Así confesó quien compartió música con Santiago Feliú, donde tocaba el bajo y otro grande como Robertico Carcassés se sentaba al piano, que participó en ese proyecto llamado Yerba Buena, nominado incluso a los premios Granmy y salía por los poros la raíz de la música cubana, esa que es sensible y que ha recorrido y recorre el mundo.

sábado, 17 de febrero de 2018

De la voluntad, aprendizajes y periodistas

Yirmara Torres, al centro, resultó reelegida como presidenta en Matanzas
  A propósito del proceso de asambleas por el X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).
  Hay una canción de mi hijo que se titula Lares, y este puede ser cualquier lugar, desde un país hasta el pedacito desde donde cada día hacemos lo que nos toca.
  La historia cuenta de la inercia, oídos sordos, respuestas esquivas y peripecias para llegar...
  Me acordé del tema porque viene como anillo al dedo a los análisis y debates que hicieron mis colegas en la Asamblea provincial de Matanzas.
  Se trata de la voluntad para acercarnos diariamente con el ánimo de cambiar nuestras redacciones, de salir a buscar la verdad y decirla, decirla bien, con profesionalidad y argumentos para que nadie pueda cuestionarnos.
Se trata de la voluntad para respetar la ética, criticar sin saña y reflejar las historias que escriben los cubanos todos los días, sorteando las verdes y las maduras porque la cuenta del bolsillo no da. Pero son historias que merecen ser contadas.
  Los periodistas integramos la sociedad y nuestra función es reflejarla. Somos mediadores, canales, entre las estructuras que rigen el sistema social que escogimos, y los receptores. Eso no lo podemos obviar, porque perdemos el rumbo.
  Hay que tener voluntad para participar en la confección de la agenda, sin mediaciones externas, responsables, para que esta se parezca más a lo que piensa la gente.
  Voluntad para levantarnos de los tropiezos, utilizar la tecnología, acercarnos, socializar, y concretar productos multimedia, porque por ahí va el mundo, y es fatal quedarse retrasado, en la actualidad los misiles vienen en códigos encriptados, titulares ambiguos y millones para subvertir.
  La mayoría de los que hoy ejercemos esta profesión en Cuba, o el "mejor oficio del mundo" como lo llamó el Gabo, somos quienes somos gracias a la obra que soñó y cumplió un hombre que se alzó en las lomas y puso el pecho a las balas. Por eso ser objetivos, que es sinónimo de profesionalidad, es evocarlo y recordarlo siempre.
 Educar también es principio de nuestra profesión. Aunemos voluntades para educar a quienes no entienden todavía el papel de los medios y los periodistas en el socialismo.
 En esta etapa que evalúa el Congreso de la UPEC en la base se muestran resultados, sin embargo lamentamos que se fueran valiosos jóvenes porque el tema salario sigue dilatándose, nos falta en atención a los jubilados porque siempre es poca y las carencias muchas.
  Hacer el periodismo que hoy necesita el país , esa es la idea, sin triunfalismos, ni hipercriticismo, si lo hacemos bien, nos merecemos el respeto.
Y vuelvo sobre la canción del inicio:
"Lares resultó enojarme tanto por su incompetente libertad,
al aprendizaje para el cambio, solo le hizo falta voluntad"
Alfonsito Llorens, como siempre nos estremeció con música cubana

Ivan González, periodista jubilado, pero no retirado

miércoles, 21 de junio de 2017

El discurso arcaico de Trump que no asombra (+fotos)





fotos tomadas de Internet

  El presidente de los Estados Unidos Donald Trump escogió, para hablar en la Florida sobre sus cambios de política hacia Cuba, un teatro que lleva el nombre de Manuel Artime, connotado contrarrevolucionario, Jefe Civil de la Brigada 2506, entiéndase los mercenarios que organizados y financiados por la Agencia Central de los Estados Unidos (CIA) desembarcaron en Cuba, el 17 de abril de 1961 con el fin de echar abajo a la naciente Revolución. Claro el acontecimiento pasó a la historia como la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina, y Artime tuvo que salir canjeado por alimentos para niños y vivir del cuento en la Florida.
 Trump no asombra con sus palabras arcaicas, ni sus gestos grotescos ni sus miles de veces que dio gracias…gracias? A quién? A unos espectadores tan arcaicos como él, una minoría que se fue de Cuba y ha vivido todos estos años a cuenta de organizar campañas contra la Revolución, recaudar dinero para “la causa” con un pensamiento tan obcecado que no les permite ver ni un centímetro delante de sus narices.

jueves, 11 de mayo de 2017

Cosas de madres (+Fotos)


Yenli con su pequeño pelirrubio

Diago Román



La veo llegar con su pequeño en brazos y me veo hace tiempo, cuando igual andaba con los míos a cuesta.
Todavía disfruta de las bondades de la licencia de maternidad, proyecto social que impulsa Cuba en defensa de las mujeres que traen al mundo descendencia, y que las protege laboralmente con el fin de atender mejor a los bebés en los primeros meses de vida.
La veo llegar con bolso, pañitos, toallas, pañales y el alimento lo carga junto al pequeño que mira con ojos de azul intenso, y él sonríe si le hablo y se aferra al seno materno porque “pica” el hambre, hace calor y esta gente grande solo le hace monerías y le habla como si él fuera bobo…
Ella es periodista y su esposo estomatólogo, todavía me estoy preguntando que tienen que ver tantas letras, agendas, computadoras, fuentes de información, entrevistas y notas informativas, con los dientes, los molares, la ortodoxia y todos los “aparaticos” esos que vemos brillar en dientes ajenos; pero lo cierto es que procrearon a un precioso niño con nombre propio.

sábado, 15 de abril de 2017

Playa Girón, memoria enérgica en el tiempo




  “…Una columna oscura se levanta y los niños se arrancan los juegos de un tirón…
…guárdate tu oración amigo viejo, e invoca a Peralejo que nos viene mejor…”
(Fragmento de Girón Preludio, de Silvio Rodríguez)

Museo de Playa Girón
  Amalia estaba embarazada y ese domingo 16 de abril de 1961 estuvo en Playa Girón, sitio alejado en la geografía cubana y que la Revolución, en ciernes, emprendía su transformación.
  Allí se edificaba un centro turístico. El mar estaba aparentemente tranquilo.  Despreocupada caminó por la orilla, introdujo sus pies en las aguas cálidas del Caribe.  Ajena de que aquel lugar sería en breves horas un infierno…
  La madrugada del lunes 17 de abril, hace 56 años, vio rota la calma en el sur de Cuba. La Brigada 2506 organizada y financiada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos desembarcaba con el fin de destruir a la Revolución.
  Richard Bisell, alto funcionario de la CIA daba por sentado el éxito, para ello desde los primeros meses del año 1960 preparaba a la opinión pública, estableció la emisora subversiva conocida como radio Swan y confiaba en que los habitantes de la Isla se sumarían a los mercenarios.
  Mientras tanto en Cuba, se organizaban los vecinos, las mujeres y jóvenes…los campesinos aprendían a leer y a escribir…
  La Ciénaga de Zapata despertaba de un largo sueño de oscuridad. Sus habitantes comenzaban a ser tratados como seres humanos y se abría el horizonte con ofertas de empleo, carreteras, transporte y hasta zapatos.
Zapatos blancos de Nemesia Rodríguez Montano, atravezados por la aviación mercenaria